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Golpe de ariete: por qué suenan las tuberías al cerrar el grifo

golpe de ariete
Índice

Cierras un grifo de golpe y, justo después, escuchas un ruido seco dentro de la pared, parecido a un golpe o martillazo y, aunque pueda parecer que una tubería se ha soltado, muchas veces lo que estás escuchando es un golpe de ariete. Este fenómeno aparece cuando el agua que circula por las tuberías se detiene de manera brusca, la presión cambia rápidamente y se genera una onda que recorre la instalación, provocando ese característico golpe que puede escucharse en diferentes puntos de la vivienda.

Veamos en profundidad qué es un golpe de ariete, por qué se produce, cuáles son sus causas más habituales y qué soluciones existen para eliminarlo o reducirlo.

Qué es un golpe de ariete

El golpe de ariete es un aumento o cambio repentino de presión que se produce dentro de una tubería cuando el agua en movimiento se frena bruscamente. Si cerramos el grifo lentamente, el caudal va disminuyendo de forma progresiva y la presión puede estabilizarse sin grandes cambios, pero si se hace de muy rápido el agua sigue teniendo inercia, encontrándose con una barrera que le impide continuar su recorrido.

En ese momento se genera un incremento de presión y una onda que viaja por la instalación, lo que puede hacer vibrar las tuberías o producir un ruido similar al de un martillazo. De hecho, el nombre de golpe de ariete procede precisamente de esa sensación: parece que alguien estuviera golpeando las tuberías desde dentro. Dependiendo de la instalación, el ruido puede ser leve o suficientemente fuerte como para escucharse en diferentes habitaciones.

Cómo se produce el golpe de ariete

Cuando existe agua u otro líquido circulando por una tubería y una válvula se cierra repentinamente, o una bomba deja de funcionar de forma brusca, el líquido que sigue en movimiento intenta continuar avanzando, sin embargo, se encuentra de repente con una barrera. La energía que llevaba el agua debido a su movimiento, es decir, su energía cinética, se transforma rápidamente en energía de presión.

Como consecuencia, se crea una onda de presión o de choque que se desplaza a gran velocidad por la tubería, reflejándose en diferentes puntos y provocar vibraciones en tuberías, válvulas, codos y conexiones.

Un ejemplo muy sencillo es un grifo monomando que se cierra rápidamente. Al bajar la palanca de golpe, interrumpimos el caudal casi instantáneamente. Si la instalación no dispone de elementos capaces de absorber ese cambio de presión, puede aparecer el característico ruido.

También puede producirse en instalaciones que utilizan bombas ya que si se detiene bruscamente, la velocidad del agua cambia en muy poco tiempo y puede generarse el mismo efecto. Por eso el problema no depende únicamente de la presión habitual de la vivienda, la velocidad del agua y la rapidez con la que se interrumpe su circulación tienen un papel fundamental.

Causas del golpe de ariete

qué es golpe de ariete

Hay bastantes situaciones que pueden provocar este fenómeno, pero estas son las más habituales:

  • El cierre demasiado rápido de un grifo o válvula, siendo aún más frecuente con grifos monomando que permiten cortar completamente el agua en un único movimiento.
  • Hay electroválvulas que abren y cierran el paso del agua de forma prácticamente instantánea. Electrodomésticos como lavadoras y lavavajillas utilizan estos sistemas, por lo que podemos escuchar golpes en las  tuberías justo cuando estos aparatos cargan o dejan de recibir agua.
  • Hay una presión de suministro demasiado elevada y, cuanto mayor sea la presión y la velocidad a la que circula el agua, más importante puede ser el cambio producido cuando el flujo se detiene.
  • Las tuberías no están correctamente sujetas. En estos casos, incluso un cambio de presión moderado puede provocar que una conducción se mueva y golpee contra una pared, soporte u otra tubería.
  • No hay sistemas capaces de absorber los cambios de presión.
  • Las instalaciones son antiguas o están mal dimensionadas.

Identificar cuándo se produce el ruido resulta muy útil para encontrar su origen. Si únicamente aparece cuando termina de coger agua la lavadora, por ejemplo, la causa probablemente esté relacionada con el cierre de su electroválvula.

Consecuencias del golpe de ariete

Un golpe de ariete ocasional y de poca intensidad no va a hacer que la tubería se rompa, aún así, si se repite continuamente, obviamente no deberías ignorarlo. Cada onda de presión somete a diferentes elementos de la instalación a un esfuerzo adicional, lo que si sucede continuamente durante meses o años, se acelerará el desgaste de determinados componentes. Por lo tanto, entre las posibles consecuencias encontramos:

  • Ruidos y vibraciones en las tuberías.
  • Aflojamiento progresivo de determinadas uniones.
  • Desgaste prematuro de válvulas y grifos.
  • Daños en juntas o conexiones.
  • Aparición de pequeñas fugas.
  • Mayor esfuerzo sobre bombas y componentes de la instalación.

También deberíamos diferenciar el golpe de ariete de otros ruidos de fontanería, por ejemplo, una tubería que cruje cuando se utiliza agua caliente puede deberse a la dilatación térmica y no necesariamente a un cambio brusco de presión.

Cabe destacar además que el golpe de ariete tiene una única ventaja pero esto es algo que solo se utiliza a nivel industrial por profesionales, y es que un ariete hidráulico puede utilizar este fenómeno para bombear más agua convirtiendo la cabeza de presión de agua a un caudal alto y en una cabeza de presión alta a un caudal más bajo, ayudando también a detectar si hubiese alguna fuga o bolsas de aire.

¿Cómo puedo arreglar un golpe de ariete?

La solución depende de qué esté provocando el problema, por eso, antes de modificar la instalación, tendrás que identificar sí o sí en qué momento aparece el ruido.

Una prueba sencilla consiste en abrir y cerrar diferentes grifos para comprobar si el golpe se produce siempre en uno concreto, observando también si coincide con el funcionamiento de la lavadora, el lavavajillas, una bomba o algún otro equipo. Cuando el problema procede simplemente de cerrar un grifo demasiado rápido, hacerlo de forma algo más progresiva puede reducir el golpe, sin embargo, esta medida no soluciona el origen si existen problemas de presión o diseño en la instalación.

Si la presión del agua es excesiva, puede ser necesario comprobarla y, cuando corresponda, instalar o ajustar una válvula reductora de presión. Otra solución habitual consiste en instalar un amortiguador de golpe de ariete, un dispositivo diseñado para absorber parte de la onda de presión que aparece cuando el agua se detiene bruscamente, por lo que normalmente se colocará cerca del elemento que está provocando el problema, como una válvula o la entrada de agua de un electrodoméstico.

También es importante revisar las sujeciones de las tuberías, ya que si tienes una conducción que se mueve cada vez que cerramos el grifo, puede ser necesario fijarla correctamente para impedir que golpee contra otros elementos.

Dicho esto, cuando el golpe es muy fuerte, afecta a varias zonas de la vivienda o existen fugas, lo recomendable es solicitar una revisión profesional, ya que un fontanero te ayudará a medir la presión y localizar qué elemento está generando el cambio brusco dentro de la instalación.

¿Y cómo prevenirlo?

La mejor forma de evitar un golpe de ariete es impedir que el agua cambie de velocidad de manera demasiado brusca. Lo suyo es que en instalaciones nuevas haya un buen diseño de tuberías y una presión correctamente regulada, reduciendo ya bastante las posibilidades de que aparezca este problema. Además, para prevenirlo conviene que:

  • No cierres bruscamente grifos y demás cuando sea posible.
  • Mantén una presión adecuada en la instalación.
  • Revisa de vez en cuando válvulas y grifos.
  • Instala amortiguadores donde existan cierres rápidos.
  • Echa un vistazo a tus bombas y equipos que provoquen cambios repentinos de caudal.

En definitiva, si escuchas un golpe en las tuberías justo después de cerrar un grifo, es posible que estés ante un golpe de ariete y, aunque un ruido puntual no debería alarmarte, los golpes frecuentes o muy intensos sí que deberías revisarlos. Encontrar la causa y corregirla a tiempo ayuda a reducir ruidos, proteger las tuberías y evitar que las variaciones repetidas de presión terminen dañando otros componentes de la instalación.

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