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Mitos sobre fontanería y desatascos: Qué funciona y qué destruye las tuberías

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Índice

En fontanería circulan muchos consejos que pasan de persona a persona y que, en teoría, permiten solucionar cualquier atasco sin llamar a un profesional. Algunos pueden servir para pequeños problemas, pero otros no solo son poco efectivos, sino que pueden acabar dañando tuberías, juntas, sifones o incluso provocar una avería mayor.

Los mitos sobre fontanería y desatascos suelen tener algo en común, y es que prometen una solución rápida para un problema que en realidad puede tener causas muy diferentes. Por eso es mejor que sepáis qué prácticas pueden ayudar, cuáles simplemente no funcionan y cuáles es mejor evitar antes de convertir un atasco sencillo en una reparación más complicada.

Mito 1: Los desatascadores químicos son la solución rápida y definitiva

Los productos químicos para desatascar se venden como una solución sencilla: se vierte el producto, se espera unos minutos y aparentemente el problema desaparece. En determinados atascos pequeños pueden tener cierto efecto, pero considerarlos una solución universal es uno de los mitos sobre desatascos más extendidos.

El resultado depende del material que esté provocando el bloqueo, del estado de la tubería y del tipo de producto utilizado.

Por qué los ácidos y la sosa pueden corroer tus canalizaciones

Muchos desatascadores utilizan sustancias muy agresivas, como hidróxido sódico o diferentes formulaciones ácidas, por lo que si se utilizan de forma repetida, en una gran cantidad o si la instalación es antigua, será un problema. Estos productos pueden deteriorar juntas, determinados componentes metálicos y otros elementos sensibles de la instalación y, además, algunas reacciones químicas generan bastante calor.

Si ya existe una tubería deteriorada, una unión débil o una instalación con muchos años, utilizar productos extremadamente corrosivos puede agravar el problema. También hay que tener especial cuidado con mezclar diferentes limpiadores domésticos, ten en cuenta que combinar productos químicos nunca es una buena idea, ya que pueden producirse reacciones peligrosas y vapores perjudiciales.

El efecto solidificación

Otro problema es pensar que el producto químico elimina automáticamente todo aquello que encuentra. En un atasco formado por una gran acumulación de grasa, restos orgánicos, jabón o suciedad compactada, el producto puede actuar solamente sobre una parte.

La grasa puede reblandecerse temporalmente, desplazarse unos metros por la tubería y volver a enfriarse más adelante. Algunos residuos, además, pueden quedar mezclados con los restos del producto y formar una masa todavía más difícil de retirar.

Esto hace que el resultado sea engañoso, durante unas horas parece que el desagüe funciona mejor, pero poco después vuelve a atascarse.

Mito 2: Las toallitas desechables se pueden tirar al inodoro sin problema

Que las toallitas lleven la palabra desechable o biodegradable no hace que se comporten como papel higiénico dentro de una tubería. El papel higiénico está diseñado para deshacerse rápidamente en contacto con el agua, pero por otro lado, las toallitas necesitan conservar su resistencia mientras se utilizan, tardando mucho más en descomponerse.

El problema no es únicamente cuánto tarda en degradarse en determinadas condiciones, sino lo que sucede durante los primeros minutos y horas después de tirar de la cisterna. Durante ese tiempo puede engancharse en una irregularidad, una unión, un codo o una acumulación previa de suciedad y aunque una sola toallita quizá no genere un atasco, la acumulación continuada puede terminar creando un bloqueo importante.

Ahora multiplica esto si estás en una comunidad de vecinos: las toallitas procedentes de diferentes viviendas llegan a las bajantes y colectores, donde pueden quedar atrapadas junto con grasa, cabellos y otros residuos. En los casos más graves, esa acumulación termina bloqueando completamente la conducción y provoca retornos de aguas residuales por inodoros, duchas o desagües situados en las plantas inferiores.

Mito 3: Echar agua hirviendo disuelve la grasa del fregadero de inmediato

Muchas instalaciones domésticas utilizan PVC u otros materiales plásticos en los desagües. Estos materiales están preparados para soportar temperaturas habituales de uso, pero verter repetidamente agua a temperaturas cercanas a la ebullición puede someter determinadas piezas, juntas o conexiones a un estrés térmico innecesario. El riesgo es peor si la instalación es antigua, los componentes están deteriorados o las piezas son de poca calidad, por eso no conviene que utilices agua hirviendo para intentar eliminar un atasco.

La grasa caliente puede desplazarse por la tubería en estado líquido, pero a medida que avanza pierde temperatura, haciendo que cuando se enfríe vuelva a adherirse a las paredes interiores de la conducción. En resumen, el problema se ha trasladado desde el fregadero hasta una zona más alejada y difícil de alcanzar.

Además, esa capa de grasa comienza a retener restos de comida, jabón y otras partículas, aumentando progresivamente hasta formar un tapón. La prevención más efectiva para esto será evitar que aceites y grasas lleguen a tu desagüe desde un principio.

Mito 4: El vinagre y el bicarbonato pueden desatascar cualquier obstrucción

La mezcla de vinagre y bicarbonato es probablemente uno de los remedios caseros más conocidos. Al combinarse producen una reacción visible con espuma y burbujas, lo que puede transmitir la sensación de que la tubería se está limpiando intensamente.

Si es cierto que pueden utilizarse como parte de una limpieza ligera o para ayudar a retirar determinados residuos superficiales, para lo que os recomendamos leer este artículo: cómo desatascar tuberías con bicarbonato y vinagre. Pero una cosa es mantenimiento y otra muy diferente tener que solucionar una tubería muy bloqueada. Un atasco de cabellos compactados, grasa endurecida, restos sólidos o toallitas necesita normalmente una acción mecánica que permita romper, extraer o arrastrar el tapón.

Si el agua apenas baja, vuelve por otro desagüe o el problema reaparece constantemente, probablemente exista una obstrucción importante, así que si vas añadiendo productos caseros tuyos puedes perder el tiempo sin resolver la causa.

Mito 5: Las pastillas de cloro en la cisterna son inocuas para los mecanismos

Las pastillas que se colocan directamente dentro de la cisterna pueden parecer una forma cómoda de mantener limpio el inodoro, sin embargo, dependiendo de su composición y de la frecuencia de uso, pueden afectar a determinados elementos internos.

El mecanismo de una cisterna incorpora juntas, gomas y componentes que permanecen constantemente en contacto con el agua, por lo que si hay una exposición continua a concentraciones elevadas de determinados productos químicos se puede acelerar el envejecimiento de estas piezas. Las gomas pueden perder elasticidad, deformarse o dejar de realizar correctamente el sellado.

Cuando esto ocurre aparece el típico problema de que el agua comienza a pasar desde la cisterna hacia la taza. Además de producir ruido, esa pequeña fuga puede desperdiciar una cantidad considerable de agua con el paso del tiempo.

Mito 6: Meter una percha o un alambre es ideal para sacar el atasco

Cuando el atasco está aparentemente cerca del desagüe, resulta tentador introducir cualquier objeto largo que tengamos en casa, y lo que solemos elegir es una percha metálica o un alambre del estilo. Puede funcionar para retirar algún cabello visible, pero introducir alambres improvisados dentro de una tubería tiene varios riesgos.

Para empezar, una percha metálica tiene extremos rígidos y puede rayar fácilmente determinadas superficies. En un lavabo, ducha o inodoro, un movimiento brusco podría producir arañazos en el acabado. También existe el riesgo de dañar juntas o componentes internos del desagüe, especialmente si se aplica demasiada fuerza intentando atravesar un tapón. Las herramientas profesionales de desatasco están diseñadas para recorrer tuberías y curvas de forma mucho más controlada, una percha, evidentemente, no.

Otra cosa que suele pasar es que se mueve el atasco sin eliminarlo, es decir, que sin quererlo empujamos la masa de residuos más hacia abajo, haciendo que aunque el agua vuelva a bajar, parezca que todo está solucionado. Sin embargo, el tapón ahora está en un punto más profundo de la instalación. Si vuelve a atascarse, será mucho más complicado acceder hasta él con métodos domésticos.

Mito 7: Si el agua sigue bajando, no hay prisa

Un desagüe lento no suele bloquearse completamente de un momento para otro, la mayoría de los atascos se forman de manera progresiva, por eso, cuando el agua empieza a tardar mucho más de lo habitual en desaparecer, la instalación ya está dando una señal. Ignorarla permite que la acumulación continúe aumentando.

Que el agua siga bajando significa que todavía existe algo de espacio dentro de la conducción, pero no que la tubería esté funcionando correctamente. Si el diámetro útil está cada vez más reducido, cualquier cantidad adicional de residuos puede terminar cerrándolo por completo. A partir de ahí pueden aparecer malos olores, ruidos de burbujeo o agua que regresa por otros desagües.

¿Cuándo dejar los mitos de lado y acudir a un fontanero profesional?

Hay pequeños problemas que pueden solucionarse fácilmente en casa, como limpiar el filtro del fregadero, retirar cabellos visibles o desmontar y limpiar un sifón accesible. No obstante, si tienes atascos constantemente, afecta a varios desagües o el agua prácticamente ha dejado de circular, lo más sensato es localizar primero qué está ocurriendo.

También será mejor solicitar ayuda cuando aparecen malos olores, ruidos de burbujeo, retornos de aguas residuales o problemas en una bajante comunitaria. Una intervención profesional permite utilizar herramientas diseñadas específicamente para trabajar dentro de las canalizaciones. Dependiendo del problema pueden utilizarse equipos mecánicos de desatasco, máquinas con cable, sistemas de agua a presión o cámaras de inspección.

También es más fácil localizar el punto exacto del problema y comprobar qué está provocándolo antes de intervenir. Una cámara de inspección, por ejemplo, puede ayudar a detectar acumulaciones, objetos atrapados, roturas, deformaciones o problemas estructurales en determinados tramos de la conducción.

En definitiva, muchos de los mitos sobre fontanería y desatascos funcionan solamente en situaciones muy concretas y otros pueden terminar empeorando el problema que intentábamos solucionar. No todos los atascos necesitan una intervención profesional inmediata, pero tampoco todos pueden resolverse con agua hirviendo, productos químicos, bicarbonato o una percha.

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