Las tuberías suelen pasar desapercibidas hasta que aparece un problema. Un fregadero que empieza a tragar el agua más despacio, un olor desagradable procedente del lavabo o un inodoro que no evacúa correctamente son señales que muchas veces ignoramos hasta que el atasco ya está formado. Sin embargo, buena parte de estas situaciones pueden evitarse con un correcto mantenimiento preventivo de tuberías.
La prevención resulta especialmente importante porque los residuos no suelen provocar una obstrucción de un día para otro, lo habitual es que se acumulen poco a poco en el interior de las conducciones hasta reducir considerablemente el diámetro disponible para el paso del agua. En esta guía veremos cómo prevenir atascos en tuberías, cuáles son las causas más habituales de las obstrucciones domésticas y cuándo conviene recurrir a una empresa profesional de desatascos para realizar una revisión del sistema.
¿Por qué es crucial el mantenimiento preventivo de las tuberías?
El sistema de saneamiento de una vivienda trabaja todos los días, por él pasan agua, jabón, pequeños restos de alimentos, productos de higiene y muchas otras sustancias. Aunque las instalaciones están diseñadas para soportar un uso intensivo, determinados residuos pueden adherirse a las paredes interiores de las tuberías.
Con el paso del tiempo, esas pequeñas acumulaciones terminan formando depósitos capaces de provocar atascos. El mantenimiento preventivo de tuberías permite detectar o evitar estos problemas antes de que provoquen una obstrucción importante.
Ahorro en reparaciones de fontanería de emergencia
Una tubería que comienza a evacuar lentamente suele ofrecer señales mucho antes de bloquearse por completo. El problema es que muchas personas continúan utilizando el desagüe con normalidad hasta que el agua deja de circular y, en ese momento, puede ser necesario realizar una intervención urgente.
Los trabajos de emergencia suelen aparecer en los momentos menos oportunos: durante una comida familiar, por la noche o cuando todos los baños de la vivienda están siendo utilizados. Realizar pequeñas tareas de prevención te ayudará a reducir bastante el riesgo de llegar a este punto.
Por ejemplo, retirar periódicamente el cabello acumulado en la ducha o evitar que la grasa llegue al fregadero son acciones muy simples que pueden evitar problemas mayores. Además, una revisión profesional permite comprobar si existen depósitos importantes en las conducciones antes de que provoquen una obstrucción completa. En esta línea os puede interesar: cómo desatascar la bañera de pelos.
Prevención de malos olores y bacterias en desagües
Los malos olores procedentes de un desagüe no siempre significan que exista un atasco completo, en ocasiones se deben a restos orgánicos que han quedado adheridos en el interior de las tuberías. Los restos de comida, grasa o jabón pueden crear una película en las paredes de las conducciones. Esta materia orgánica acaba descomponiéndose y puede generar olores desagradables.
Un buen mantenimiento ayuda a mantener las tuberías más limpias y reduce la acumulación de estos residuos. También resulta recomendable mantener los sifones en buen estado, ya que el agua presente en ellos actúa como barrera frente a los gases procedentes del sistema de saneamiento. Si un lavabo o una ducha se utilizan muy poco, conviene dejar correr el agua ocasionalmente para mantener esa barrera hidráulica.
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Prolongación de la vida útil de la instalación
El mantenimiento preventivo no solo busca evitar atascos, también ayuda a conservar las conducciones en mejores condiciones. Detectar pequeñas fugas, juntas deterioradas o zonas con depósitos importantes puede evitar daños posteriores en paredes, suelos o muebles. En viviendas antiguas, además, una inspección periódica es aún más recomendable para conocer el estado real de las tuberías.
Principales causas de las obstrucciones en el hogar
Para entender cómo prevenir atascos en tuberías, primero es necesario conocer qué materiales provocan la mayoría de las obstrucciones. Principalmente son estos tres:
- Grasa y restos orgánicos en el fregadero de la cocina.
- Acumulación de cabello, jabón y cal en los baños.
- Tirar toallitas y residuos no biodegradables al inodoro.
Cómo prevenir atascos en tuberías: Métodos y hábitos diarios
La mejor estrategia consiste en combinar buenos hábitos diarios con una limpieza periódica de los desagües. Si quieres saber cómo prevenir atascos en tuberías, estas medidas constituyen un excelente punto de partida.
Uso de rejillas y salvaplatos en todos los desagües
Las rejillas protectoras son uno de los accesorios más sencillos y eficaces para evitar que residuos sólidos entren en las tuberías. En el fregadero permiten recoger restos de alimentos, en duchas y bañeras retienen gran parte del cabello.
Son bastante baratos y pueden ahorrar muchos problemas, eso sí, deben limpiarse con frecuencia, una rejilla cubierta de residuos también puede dificultar la evacuación del agua. Lo recomendable es que retiréis la suciedad después de cada uso o, al menos, varias veces por semana.
Limpieza periódica con remedios caseros
El bicarbonato y el vinagre son dos productos utilizados habitualmente para limpiar desagües domésticos. Aquí tenéis cómo desatascar tuberías con bicarbonato y vinagre. De todas formas hay que recordar que este procedimiento es una medida de mantenimiento y no una solución universal para cualquier atasco, si existe una obstrucción importante, será necesario utilizar métodos mecánicos o solicitar la intervención de profesionales.
Correcta gestión de aceites usados y grasas
No tires el aceite por el fregadero, es de lo mejor que puedes hacer para cuidar las tuberías. Después de cocinar guarda el aceite en una botella o un recipiente cerrado, lo podrás llevar a un punto de recogida adecuado. Las sartenes y recipientes con restos importantes de grasa también pueden limpiarse previamente con papel absorbente antes de introducirlos en el fregadero o lavavajillas.
Errores habituales que deterioran la fontanería
Algunas prácticas utilizadas para intentar limpiar las tuberías pueden terminar provocando más problemas de los que solucionan. Dentro de un buen mantenimiento preventivo de tuberías, también es importante saber qué acciones tienes que evitar.
Por ejemplo, está el peligro del uso excesivo de desatascadores químicos agresivos, ya que cuando un desagüe empieza a evacuar lentamente, muchas personas recurren inmediatamente a productos químicos desatascadores. Algunos pueden ser eficaces en determinadas situaciones, pero utilizarlos continuamente no es una buena estrategia de mantenimiento. Ciertos productos contienen sustancias muy corrosivas capaces de deteriorar juntas o determinados materiales si se usan de forma incorrecta, además, mezclar diferentes productos químicos puede resultar peligroso.
Tampoco es una buena idea verter agua hirviendo en tuberías de PVC de baja calidad. Ten en cuenta que las temperaturas excesivamente elevadas pueden afectar a determinadas instalaciones de plástico, especialmente cuando existen materiales antiguos, uniones deterioradas o conducciones de calidad limitada, por este motivo, no es recomendable utilizar agua hirviendo de forma sistemática como método de desatasco.
Mantenimiento preventivo profesional: ¿Cuándo solicitarlo?
Será mejor que recurras a profesionales principalmente cuando los problemas se empiecen a repetir. Por ejemplo, si varios desagües de una vivienda empiezan a evacuar lentamente al mismo tiempo, puede existir una obstrucción en una conducción general. También conviene prestar atención a ruidos extraños, burbujeos frecuentes, malos olores persistentes o retornos de agua.
Una de las tecnologías más utilizadas para diagnosticar problemas es la inspección de tuberías con cámara, un sistema que consiste en introducir una pequeña cámara en el interior de la conducción para observar su estado. Por ejemplo, puede ayudar a detectar acumulaciones de residuos, roturas, desplazamientos de tuberías, raíces, deformaciones o elementos que estén dificultando el paso del agua.
Frecuencia recomendada para revisar el sistema de desagüe
Hay que revisar el sistema de desagüe y las tuberías por lo menos una vez al año o cada 6 meses si ya es una casa más antigua. No obstante, la frecuencia del mantenimiento preventivo de tuberías depende de factores como la antigüedad del edificio, el número de personas que viven en la vivienda, el uso de los desagües o el historial de atascos.
En una vivienda que nunca ha presentado problemas importantes, la prevención puede centrarse principalmente en mantener buenos hábitos: limpiar rejillas, evitar arrojar residuos sólidos, controlar la acumulación de cabello y observar la velocidad de evacuación del agua suele ser suficiente para ya no tener tanto riesgo.
Las comunidades de propietarios, restaurantes, bares y negocios con un uso intensivo de las instalaciones suelen necesitar un mantenimiento más frecuente debido al volumen de residuos que circula por las tuberías, añadiendo por lo menos una limpieza de arquetas anual.
En definitiva, para saber cómo prevenir los atascos en tus tuberías principalmente tienes que evitar que los residuos se acumulen con pequeñas acciones en el día a día, como utilizar rejillas, retirar los restos de comida antes de lavar los platos, no verter aceite por el fregadero y no arrojar toallitas al inodoro. Y cuando el problema se repite o afecta a varias zonas de la vivienda, contar con profesionales especializados permite diagnosticar el origen de la incidencia y aplicar el método de limpieza más adecuado.
