La presencia de aire en un circuito cerrado de calefacción altera drásticamente la termodinámica del sistema, las bolsas de aire actúan como aislantes térmicos, impidiendo la correcta transferencia de calor desde el agua hacia el metal del radiador y, en consecuencia, hacia la estancia. Saber cómo purgar los radiadores es un procedimiento de mantenimiento preventivo fundamental que optimiza el rendimiento energético, reduce el consumo de gas o electricidad y prolonga la vida útil de los componentes internos de la caldera, especialmente la bomba de circulación.
El proceso de purgado consiste en la evacuación controlada del aire atrapado en los puntos más altos de la instalación. Hoy, os detallamos todo el procedimiento y herramientas para que lo podáis hacer vosotros mismos.
¿Los radiadores se purgan en frio o en caliente?
Los radiadores se deben purgar en frío con la calefacción apagada siempre.
Si se hace en caliente, se presentan dos problemas principales, estando en primer lugar la dinámica de fluidos. Cuando la bomba de circulación de la caldera está activa, el flujo constante de agua genera turbulencias que emulsionan el aire dentro del líquido. Las burbujas se desplazan rápidamente por todo el circuito, impidiendo que se acumulen en la parte superior de los radiadores. Al apagar el sistema y dejar que el agua se enfríe, el fluido se vuelve estático. Por diferencia de densidad, el aire (más ligero) asciende y se aloja en el extremo superior de los emisores térmicos, justo detrás de la válvula de purga, facilitando su extracción.
En segundo lugar por supuesto está la seguridad, ya que el agua del circuito primario de calefacción suele estar entre los 60ºC y los 80ºC. Abrir una válvula presurizada a estas temperaturas te puede exponer a quemaduras severas por salpicaduras de agua o por la liberación de vapor a presión y además, el agua suele contener partículas de magnetita y lodos en suspensión que pueden manchar irreversiblemente paredes y pavimentos.
Cómo purgar los radiadores de la calefacción
1. Apaga la calefacción central
Lo primero que debes hacer es desconectar el termostato y apagar la caldera y, una vez apagada, generalmente tendrás que esperar de 1 a 2 horas. Con este tiempo, permitimos que el sistema alcance el equilibrio térmico con el ambiente (enfriamiento) y que la presión hidrostática se estabilice.
Al detenerse el flujo, las microburbujas en suspensión se agrupan por coalescencia y ascienden hacia los purgadores de cada panel. Intentar purgar inmediatamente tras apagar la caldera resultará en una extracción incompleta, obligando a repetir el proceso semanas después.
2. Llave para purgar radiadores
Para operar la válvula de manera segura, necesitarás una llave para purgar radiadores, es una herramienta metálica pequeña, generalmente de latón o aleación de zinc, con un vaso de perfil cuadrado (estándar de 5 milímetros) que encaja perfectamente en el vástago del purgador. Hay que usarla adecuadamente para evitar el desgaste por fricción o el redondeo de la cabeza de la válvula, un problema común que obliga a sustituir la pieza completa.
Recuerda, debes empezar por el más cercano a la caldera, tendrás que localizar el radiador que tenga el trayecto de tubería más corto desde el generador de calor. A partir de ahí, se avanza progresivamente hacia los radiadores más alejados, terminando siempre por los que se encuentran en las plantas superiores (si es una vivienda de varias alturas).
3. Mantener válvula abierta hasta que salga agua constantemente
Coloca un recipiente de plástico o un trapo absorbente denso justo debajo de la válvula de purga para recoger el líquido excedente. Introduce la llave y gira lentamente en sentido contrario a las agujas del reloj.
Generalmente, basta con un cuarto de vuelta o media vuelta, y nunca se debe extraer el tornillo por completo, ya que la presión del sistema (incluso en reposo) podría expulsarlo y causar una inundación incontrolada.
Al abrir la válvula, el primer indicador será un silbido que provoca el gas (aire comprimido) escapando del circuito y debes mantener la válvula abierta mientras el silbido continúe. Posteriormente, el aire comenzará a salir mezclado con gotas de agua, generando un chisporroteo. El proceso no ha terminado en este punto, ya que solo se debe cerrar la válvula cuando el flujo de agua sea constante, sólido y laminar, sin burbujas ni interrupciones acústicas.
En ese momento, gira la llave en el sentido de las agujas del reloj ejerciendo una presión firme pero sin forzar la rosca, para sellar la junta tórica interior.
4. Enciende de nuevo la calefacción central y comprueba la presión
Enciende la caldera y localiza el manómetro (ya sea analógico de aguja o un display digital en el panel frontal), fijándote en la presión que debería estar entre 1 y 1,5 bares.
Si el manómetro indica una presión inferior a 1 bar (frecuentemente entra en modo de bloqueo o error si baja de 0.5 bares), debes rellenar el circuito, para lo cual debes localizar la llave de llenado en la base de la caldera (normalmente una pequeña válvula con manija negra o azul). Ábrela lentamente y escucha el flujo de agua de la red de suministro entrando al circuito. Observa el manómetro con atención y cierra la llave herméticamente en el momento exacto en que la aguja alcance los 1.5 bares.
5. Comprueba que los radiadores calientan correctamente
Una vez restablecida la presión y con la bomba circuladora funcionando, activa el termostato y deja que el agua circule a su temperatura normal durante unos 15 a 20 minutos. Luego ve pasando la mano con precaución por cada radiador para comprobar si están calentando bien. El radiador debe estar igual de caliente en la base que en la parte superior, pero si detectas zonas frías, el diagnóstico varía según la ubicación.
| Ubicación del defecto térmico | Causa probable | Solución |
| Parte superior fría | Aire residual atrapado en la parte alta. | Repetir el proceso de purgado completo tras dejar enfriar. |
| Parte inferior fría | Acumulación de lodos metálicos (magnetita) y sedimentos pesados. | Purgar no solucionará el problema. Requiere un lavado de potencia (power flush) de la red de tuberías. |
| Radiador completamente frío | Válvula termostática bloqueada o detentor cerrado. | Desatascar el pin de la válvula o equilibrar el caudal hidráulico. |
Cómo purgar un radiador sin llave
Es frecuente encontrarse ante la necesidad de realizar este mantenimiento sin disponer de la llave de purga cuadrada estándar de 5mm y además, saber cómo purgar un radiador sin llave depende del tipo de válvula instalada en el emisor.
En radiadores modernos, la mayoría de los purgadores manuales están diseñados con una ranura central que cruza el vástago de la válvula. En este caso, el proceso es idéntico, pero se emplea un destornillador de punta plana. Es imperativo seleccionar un destornillador cuyo ancho coincida exactamente con la ranura, ya que usar una punta demasiado pequeña deformará el latón de la válvula (un material blando) al aplicar torsión, dejando el purgador inoperable.
En instalaciones más antiguas donde el vástago es estrictamente cuadrado sin ranuras, las alternativas son limitadas y presentan un mayor riesgo de dañar el radiador. Se pueden utilizar alicates de punta fina para sujetar los bordes exteriores del vástago cuadrado y girar. Sin embargo, esto requiere extrema precaución para no rayar la rosca ni redondear los vértices y, bajo ninguna circunstancia se deben utilizar alicates de presión (tipo mordaza), ya que la fuerza de compresión aplastará el mecanismo interno de sellado del purgador, provocando fugas permanentes.
¿Cada cuánto hay que purgar los radiadores?
A un nivel preventivo normal, tendrías que purgar los radiadores por lo menos una vez al año, preferiblemente durante el inicio del otoño en septiembre u octubre, que por lo general es cuando empezamos a usar la calefacción. Sin embargo, si estás teniendo que purgar el sistema varias veces durante la misma temporada, lo más seguro es que tengas una fallo en el circuito. Las entradas recurrentes de aire suelen deberse a:
- Micro fugas en la red: pequeñas pérdidas de agua en juntas, racores o soldaduras que, al enfriarse la tubería y contraerse el metal, permiten la entrada de oxígeno exterior al formarse presión negativa.
- Fallo en el vaso de expansión. Si la membrana interna de este componente está rota o ha perdido su carga de nitrógeno, el sistema no puede absorber los cambios volumétricos del agua al calentarse, introduciendo vacíos de presión que se llenan con aire.
- Degradación del fluido caloportador. La falta de inhibidores de corrosión en el agua provoca reacciones químicas entre el agua y el acero de los radiadores, generando hidrógeno molecular (un gas inflamable) que se acumula en las partes altas y se confunde habitualmente con aire común.
Cómo se sabe si un radiador tiene aire
Lo más evidente sería una disfunción térmica, ya que un radiador con una bolsa de aire presentará una diferencia de temperatura masiva en su superficie. Al estar el aire acumulado en la cámara superior, esa zona permanecerá fría al tacto o a temperatura ambiente, mientras que la base del emisor, donde fluye el agua, estará caliente. Esta pérdida de superficie útil de irradiación disminuye drásticamente los kW de potencia entregados a la estancia.
A nivel acústico, cuando la bomba de circulación impulsa el agua a través de un panel parcialmente lleno de aire, se produce un sonido característico como un gorgoteo, burbjas o efecto cascada. Este ruido continuo, especialmente audible en el silencio nocturno, indica que el agua está rompiendo contra las bolsas de gas interno en lugar de fluir de forma continua y silenciosa contra el metal.
¿Qué pasa si no se purga bien el radiador?
Si no haces este procedimiento, además de que no calentarás bien tu casa, será mucho más ineficiente a nivel energético y, el estrés mecánico severo sobre el conjunto de la instalación, requiriendo eventualmente intervenciones mayores por parte de fontaneros o técnicos de desatascos para purgar las líneas a nivel industrial. Por lo tanto:
- Hay un aumento del consumo energético y desgaste del generador. Si los radiadores no calientan eficientemente, el termostato ambiental tardará mucho más en registrar la temperatura objetivo. La caldera se verá obligada a trabajar en ciclos continuos, quemando más combustible (gas o gasoil) o consumiendo más electricidad, lo que dispara el coste operativo.
- Corrosión galvánica y formación de lodos. Cuando el aire se mezcla con agua a altas temperaturas dentro de una matriz de acero o hierro fundido, se cataliza un proceso de oxidación interna. Esta corrosión degrada las paredes del radiador desde dentro hacia afuera, creando partículas de óxido de hierro negro (magnetita). Esta magnetita forma un lodo denso que bloquea los detentores, atasca las válvulas termostáticas de diámetro reducido y colapsa los conductos.
- Fallo por cavitación en la bomba circuladora. La bomba de la caldera está diseñada para mover fluidos incompresibles (agua). Si no se purga el sistema, las bolsas de aire terminan llegando al impulsor de la bomba. Al chocar contra las aspas a gran velocidad, el aire genera un fenómeno llamado cavitación, que crea micro-explosiones capaces de erosionar el metal del rotor y destruir los rodamientos de la bomba de manera prematura.
Con todo esto, ya sabes cómo purgar los radiadores, una medida preventiva de coste cero con mayor impacto en el rendimiento y la integridad de la calefacción de cualquier casa.

